martes, 18 de octubre de 2011

Sueños de mazmorra (1) (Fantasía)




Mi Amo está terminando de colocar unas sujeciones metálicas en la pared de la bodega que estamos acondicionando como mazmorra. A mí no ha dejado ayudarlo, me ha dispuesto en una silla, en medio del espacio abovedado, para que al tiempo que contemplo como trabaja, vaya deleitándome en los usos que le vamos a dar a esas anillas. Como en la mayoría de mis fantasías, estoy desnuda. Las piernas entreabiertas, atadas a las patas de delante, y las manos detrás del respaldo. Hablamos de banalidades, de lo dura que está la pared de hormigón, de una jornada de pesca, trabajo... charlamos y reímos en complicidad y armonía… El roce de las cuerdas, aunque aprietan, es tremendamente excitante, y la inmovilidad forzada consigue que no me distraiga de la escena. Sigo sus movimientos con atención, sus palabras con devoción, y viajo con la mente a inmovilizaciones futuras en nuestro nuevo espacio. Sir Ro. se divierte con la excitación que sabe que está provocando en mí, y de rato en rato, se aproxima a comprobar entre mis piernas su magnitud y consecuencias. Su gran mano cálida siempre cae como por sorpresa, y me hace arquear las caderas como buscando el contacto o intentando evitar su brusquedad, no importa mucho, el efecto es el mismo. El trabajo físico lo ha hecho sudar, y cada vez que se aproxima siento sus feromonas y un deseo animal que me hace desear liberarme de mis ligaduras, rebelarme, tirarme a sus pies, y empezar a comérmelo a bocados…


Mi Amo es un coleccionista de imágenes, y disfruta observando alternativamente su obra y su sometida, su pertenecía. Su sonrisa transmite los juegos perversos que rondan su cabeza ante lo que tiene enfrente. Se deleita, imagino, estudiando las posibilidades. Yo estoy ansiosa por probar los placeres prohibidos que me sugiere el muro de ladrillo y hormigón con sus relucientes anillas, junto a la colección de látigos y fustas que tanto me gustan.


Sir Ro. dice: “tenemos que esperar a que se seque el mortero, querida”.


(Continuará, al menos en mis sueños)

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