viernes, 21 de octubre de 2011

Espejismos

Sir Ro. no existe. Es un espejismo.

Es lo que tiene, el desierto. 


Cuando hay sed reverberan extensiones de agua dulce en el horizonte a las cuales es imposible aproximarse. Cuando hay hambre, dátiles jugosos y leche de camella en las jaimas quiméricas de la ilusión de oasis sagrados. La marcha sobre la arena blanca del desierto es extenuante, el horizonte retrocede un paso por cada paso que avanzo, inutilizando cualquier esfuerzo. Añoranza de oasis refractarios creados en las fantasías recónditas de mentes melancólicas y solitarias. 


El desierto es así, es su naturaleza. 


Y la naturaleza del desierto es inmutable. La aceptación del desierto en toda su extensión es condición sine qua non de la salvación posible. Beber el rocío de las estrellas, y comer gusanos microscópicos que habitan bajo la arena aparentemente inerme. Emprender la marcha con los ojos tapiados a espejismos imposibles. 


La supervivencia en el desierto no es una cuestión de voluntad, sino de fe y confianza en su finitud. Transitar al anochecer y no perder de vista la estrella polar. Desterrar las señales engañosas que ofuscan los sentidos. Aceptar la formación de espejismos como cualquier otro fenómeno natural, tormenta, tsunami o simple estrella fugaz. Luego proscribirlos y aniquilarlos. 


Sir Ro. queda, pues, aniquilado y proscrito.




3 comentarios:

  1. maría,maría!

    Exquisito este lugar, aunque sea el purgatorio!
    Entiendo cada una de tus palabras y sé de cada una de tus sensaciones...

    Es indudable que en tus espejismos, están también, los de cada alma entregada...

    Gracias por acercarte a mi puerto, desembarcando del cielo, es un placer!

    Abrazos azules y mis respetos a tu Amo...

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  2. Gracias algamarina,
    Pero no hay Amo, era espejismo, ese es mi dolor.
    La seguiré leyendo.

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