domingo, 16 de octubre de 2011

La abrumadora responsabilidad de la aceptación

Somos muchas las sumisas (y sumisos, aunque en esta entrada me refiera en femenino para simplificar), que nos jactamos de ser buenas sumisas y se nos llena la boca hablando de nuestra "entrega", y del "valor de nuestra entrega", como si estuviéramos ofreciendo un regalo precioso que debe ser siempre aceptado y agradecido por la persona que lo recibe. A veces sentimos incluso frustración cuando pensamos que el "regalo de nuestra entrega" no es siempre valorado como creemos que se merece, pudiendo llegar a pensar que el Amo a quien supuestamente nos entregamos es un desagradecido.

Ahora bien, ¿se nos ha ocurrido ponernos en la piel del otro, del Dominante? ¿Es ciertamente un regalo lo que se ofrece? En realidad, lo que ofrecemos al Dom. es casi siempre una bomba de relojería. Que le estalle en sus manos es, la mayoría de las veces, una cuestión de tiempo. Un buen Amo es consciente de la tremenda responsabilidad de la aceptación de una sumisa, y antes de aceptar esa responsabilidad tiene que saber analizar si podrá ser capaz de gestionarla de forma adecuada, para el bien mutuo.

Como sumisa, deberé valorar el importante regalo que nos hace un Amo con su aceptación, un regalo tanto o más valioso que nuestra cacareada entrega. Le he llegado a decir a Sir Ro. "aquí estoy, "entregada", solo tiene que estirar la mano y tomarme", y me doy cuenta de cuan equivocada estoy. Creemos que ser Amo es la parte fácil, satisfacer sus fantasías de poder frente a una sumisa colaboradora puede parecer sencillo, pero  exigimos de Él que sea nuestro guía, nuestro maestro, que sepa alimentar nuestra autoestima de sumisa, y que cubra nuestras necesidades. ¿Es eso fácil? Es, sencillamente, admirable.

Gracias, Sir Ro., por su serenidad en la toma de decisiones. Por el paréntesis. Y si llega el  momento, por la aceptación de la abrumadora carga que supone una sumisa entregada. Gracias por darme tiempo a hacer estas reflexiones. Gracias por ayudarme a ser mejor. Y gracias por trabajar en la relación que deseo desde la cordura y la calma. Una relación donde la entrega y la aceptación se intercambian de forma precipitada está abocada al fracaso.

(Y gracias también al esclavo juan, que me sirvió de espejo)

1 comentario:

  1. Creo fehacientemente que la entrega, el "regalo", la responsabilidad y la satisfacción es mutua.
    Y ambas partes han de saber valorar y respetar lo que tienen y dan.

    Me gusta leerte tan franca.
    Yo estimo mucho eso.
    No pasa con frecuencia.

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