martes, 18 de octubre de 2011

Silencio cibernético

Hoy,
una semana de escritos sin destino
y destinos de silencio sin consuelo.


Una semana tio-vivo,
arriba,
la emoción de la razón y la esperanza
abajo,
contra todo pronóstico,
la inmaterialidad del silencio,
la angustia del silencio,
la pena del silencio...


Soy soledad reflejada en el espejo hipermásico que se traga la radiación expuesta y sólo devuelve silencio.


Y me quedo exhausta.


Me asomo al abismo de la cordura y bipolarizo,
lloro y río en una mueca tragicómica
y escupo amores y odios en forma de palabras
disfrazadas de buenas intenciones.


Desmaduro, regreso, implosiono,
me enamoro,
me entrego al hombre sin rostro
que perdió la gracia de la palabra
y me aboca a las manos del hacedor de historias
para ser desdibujada, reconstruida,
y colmada.


Me grito hacia adentro, me hiero,
y me inflijo ultimatums improbables
en un intento de amortiguar la estridencia del silencio que me acongoja,
mientras los dispositivos se burlan de mi ingenuidad.



2 comentarios:

  1. El silencio, la indiferencia son signos de desinteres que causan mucho dolor....

    Un abrazo
    lilith {T}

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  2. No entro a juzgar a mi (ex-)Amo, Él era el encargado de tomar las decisiones en beneficio mutuo, y así creo ha sido en este caso. Pero sí, el silencio es el peor de los castigos, más cuando se cree, modestamente, no haberlo merecido.
    Gracias por tu empatía.

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